La videncia como capacidad emocional

Un vidente es capaz de ver lo que está oculto. Se trata de una persona que puede ver imágenes del pasado o del futuro. Imágenes a las que no se puede tener acceso por medio de la razón ni de la comprobación científica.

Además de ver imágenes, el vidente puede oír y tener diferentes sensaciones para poder acceder a lo desconocido. Lo normal es que esta capacidad de los videntes por teléfono, como es mi caso, venga ya desde el nacimiento. Por eso hablamos de “videncia natural”, por ser algo innato, algo con lo que se nace. Habitualmente son facultades que van creciendo con el paso del tiempo.

Cuando hablamos de vidente natural lo hacemos de alguien que posee un alto grado de precognición. Los que estamos en posesión de este don hemos de ser capaces de discriminar entre deseos y visiones, tenemos que saber discernir entre lo que es relevante y lo que no entre todo lo que somos capaces de ver.  Por eso se dice que la videncia natural no es sólo un destino, sino también una vocación de la que en El Tarot de Ana María soy plenamente consciente.

A veces usamos el término clarividencia para referirnos a esta habilidad psíquica de la que disfrutamos algunas personas desde el momento del nacimiento. Un don que nos permite ayudar a las personas a entender hechos y acontecimientos del pasado. Entre otras cosas, para estar preparados para lo que pueda deparar el futuro. Se trata de una habilidad que hay que cultivar y trabajar ya desde que se manifiesta para no perderla ya que es complicado recuperarla si llega a desaparecer. Se trata de percibir todo aquello que a veces se nos escapa analizando lo que transmite la persona, sus chakras y sus vivencias del pasado. Todo para completar la información que, por ejemplo, podemos obtener en una tirada de cartas del Tarot.

En definitiva, los videntes por teléfono podemos ayudarte a anticiparte a lo que puede deparar el futuro, a fluir frente a los acontecimientos positivos y a modificar los negativos. Soy consciente de que a veces no conocer la verdad o desconfiar de ella nos impide avanzar, nos bloquea. Ahí es donde un profesional de la clarividencia puede intervenir. Se trata también de tener más claro hacia dónde vamos como resultado de las acciones a nivel individual, colectivo o universal.

Por supuesto, la videncia requiere destreza y experiencia para alcanzar un buen nivel de interpretación. Hay que entrenar para canalizar mejor la capacidad de videncia y centrar la visión en los aspectos que más interesan. Esto es así porque, aunque estemos hablando de videncia natural, de un talento innato que nos asiste a algunas personas, el esfuerzo y la práctica siguen siendo factores determinantes para ofrecer un servicio fiable. En definitiva, a más experiencia y más dedicación, mayor garantía de éxito.

Si te gustó, compártelo!