Los cuencos tibetanos en el Reiki

Si sigues mi blog con frecuencia sabrás que, además de ser una de las tarotistas recomendadas, soy terapeuta Reiki. Uno de los instrumentos que se pueden usar durante la sesión, que suele durar una hora, son los cuencos tibetanos. Vamos a ver cómo se utilizan y qué podemos lograr con ellos.

La terapia de sonido aplicada con la ayuda de los cuencos tibetanos tiene un poderoso efecto curativo y relajante. Según la musicoterapia, nos aporta una sensación de unidad entre cuerpo, mente y espíritu. Una forma de lograr ese bienestar y equilibrio energético que se busca con la terapia Reiki.

Convenientemente manipulados, los cuencos tibetanos emiten una vibración y sonido que trabaja sobre nuestro cuerpo energético y áurico. De lo que se trata es de equilibrarlo a través de cada uno de los siete chakras de los que ya te hablé en una entrada anterior del blog de El Tarot de Ana Maria. Con la vibración se incide además sobre la estructura ósea de cara a establecer la perfecta armonía. Dicho de otro modo, los cuencos tibetanos nos conectan con nosotros mismos y con el universo a través del sonido y la vibración.

Los beneficios de esta terapia son muchos. Equilibra el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual. Además, es un gran método si lo que busca es eliminar contracturas musculares, superar desequilibrios psicológicos o controlar estados de ansiedad, depresión, estrés, insomnio e hiperactividad. Con los cuencos tibetanos verás cómo aumenta tu energía, creatividad, concentración y capacidad de acción.

En una sesión de Reiki con estos elementos limpiaré y recargaré energéticamente tus chakras. Te daré pautas que te faciliten la meditación, algo de todos deberíamos hacer a diario. Con los cuencos también podemos aliviar dolores de cabeza o subir las defensas del organismo.

Juntando las virtudes del Reiki con las de los cuencos tibetanos se logra acometer una limpieza, equilibrio y armonización de todo el ser. Durante las sesiones de cuenco-terapia, como paciente deberás tumbarte, cerrar los ojos y dejar que las vibraciones armónicas que producen los cuencos entren en tu cuerpo. Al terminar verás cómo tu equilibrio físico y emocional quedarán estabilizados.

El suave sonido que emite el cuenco hará que tu cerebro quede totalmente en calma. Este estado aumentará la cantidad de Linfocitos T, los que refuerzan el sistema inmunitario.

En definitiva, una terapia que hará que todo tu ser entre en resonancia y se equilibre, logrando una sensación de paz y bienestar, tanto a nivel físico como espiritual.

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